Se abre en una pestaña nueva

Home > Blog > Moda circular: por qué aún no es una realidad

Moda circular: por qué aún no es una realidad

En los últimos años, la moda ha descubierto la palabra “circular” y la ha convertido en una etiqueta que aparece en todas partes: en las colecciones, en las campañas de marketing e incluso en los puntos de venta.
Sin embargo, cuando se va más allá de los titulares y se observa cómo funciona realmente el sistema de la moda, la realidad es muy distinta.
La moda circular, hoy en día, sigue siendo más una promesa que una práctica. ¿Por qué?

La circularidad es un sistema, no una declaración

La moda se ha construido históricamente sobre un modelo lineal: producción, distribución, consumo y eliminación.
La circularidad, en cambio, requiere una transformación profunda del sistema: desde el diseño de los materiales hasta la logística, desde los ciclos de vida de los productos hasta la gestión de su fin de vida.
No basta con “reciclar” una prenda para ser sostenible: es necesario diseñar todo el ciclo para que sea realmente cerrado y replicable.

La moda académica cree, la industrial lucha

Existen ejemplos positivos, especialmente en contextos experimentales o formativos.
Iniciativas como el taller de moda sostenible dentro de Cittadellarte – Fondazione Pistoletto muestran cómo es posible volver a situar la ética en el centro de la creación de prendas y colecciones, redescubriendo el valor de la durabilidad, la personalización y el diseño responsable.

Sin embargo, el salto al mundo productivo sigue siendo complejo.
Cuando la moda se convierte en industria, con volúmenes y plazos que cumplir, la circularidad tiene dificultades para encontrar espacio. Falta un elemento fundamental: materiales diseñados para ser circulares desde el inicio, no adaptados a posteriori.

Por qué la moda aún no es circular

Existen obstáculos reales, a menudo silenciados, que impiden que la moda dé el salto hacia una circularidad auténtica:

  • Los materiales no están diseñados para el reciclaje:

    muchas fibras son mixtas o están tratadas de forma que dificultan su separación y reutilización.

  • Falta una cadena de suministro postconsumo estructurada:

    la recogida, selección y reincorporación en los ciclos productivos siguen siendo fragmentadas o confiadas a proyectos piloto.

  • El fast fashion actúa como freno sistémico:

    la velocidad y el bajo coste son incompatibles con un sistema que requiere tiempo, calidad y responsabilidad.

  • El greenwashing confunde el mercado:

    numerosas marcas presentan operaciones marginales como si fueran transformaciones profundas, debilitando la confianza de los consumidores en los proyectos realmente sostenibles.

Infibrity: un caso concreto de diseño circular

En el ámbito de los tejidos, hay quienes han decidido replantear el modelo empezando precisamente por el diseño técnico del material.
Infibrity, la tecnología desarrollada por Pratrivero S.p.A., nace para garantizar que el producto textil pueda reciclarse completamente, ser trazado en cada fase y reincorporarse al ciclo productivo tras su uso.

No se trata de un experimento de laboratorio ni de una colección cápsula: es una tecnología industrial real, aplicable en sectores como el mobiliario, el exterior, el contract y los accesorios.
Infibrity demuestra que la circularidad no es una utopía, sino una cuestión de decisiones de diseño, industriales y culturales.

Conclusión: se necesitan menos eslóganes y más infraestructuras

Mientras la moda circular siga siendo una narrativa más que una infraestructura, será difícil hablar de un cambio real.
Se necesitan materiales, tecnologías, procesos y personas que trabajen en la misma dirección.
Es necesario diseñar teniendo en cuenta el fin de vida.
En definitiva, es fundamental tomar ejemplo de quienes ya han comenzado a hacerlo.